¿Cómo es el cerebro de Einstein?

Einstein fue uno de los físicos más influyentes de la historia y se le suele considerar como el científico más importante del siglo XX. Avanzó conceptos de la física cuántica y obtuvo una enorme notoriedad y fama por su teoría de la relatividad, el trabajo de su vida. Así pues, no es sorprendente que muchos científicos se hayan interesado por estudiar su cerebro y el caso curioso es que sí, se puede estudiar el cerebro de Einstein.

La historia del cerebro de Einstein

Einstein murió en 1955 de una hemorragia interna, causada por un aneurisma de la aorta abdominal. Tenía 76 años. El Dr. Thomas Stoltz Harvey, fue el responsable de hacer la autopsia al cuerpo del genio, e hizo algo extraño y posiblemente reprochable (o no, según el punto de vista). Harvey, conocedor de que, según los deseos del famoso físico, el cuerpo iba a ser incinerado ese mismo día, extrajo cuidadosamente el cerebro de Einstein y lo conservó en formol, sin pedir permiso a la familia . Tras la autopsia, el cuerpo fué incinerado con suma celeridad.

Harvey tomó cientos de fotografías del cerebro de Einstein, lo estudió a fondo, y lo dividió en 240 secciones con el ánimo de que la comunidad científica pudiera averiguar cuáles eran las diferencias cerebrales que hicieron de Einstein una inteligencia verdaderamente notable. El cerebro estuvo en el poder de Harvey durante décadas hasta que en 1978, a la edad de 80 años, el viejo doctor reveló su oscuro secreto y entregó el órgano a la Universidad de Princeton. El revuelo en la prensa fue enorme, y la noticia causó gran sensación en aquel año.

A pesar de todo, Harvey siguió conservando fotografías, documentación y las notas que había tomado durante años del cerebro de Einstein, con la intención de escribir un libro que finalmente nunca pudo terminar. Tras su muerte, los herederos de Harvey donaron todo ello al Museo Nacional de Salud y Medicina de Washington en el año 2010.

El cerebro de Einstein fotografiado por Harvey

El cerebro de Einstein fotografiado por Harvey

Los estudios del cerebro de Einstein

Gracias a la acción (éticamente discutible) de Harvey el cerebro de Einstein ha podido ser estudiado en diversas ocasiones. El último estudio ha sido dirigido por Weiwei Men de la East China Normal University, gracias a una nueva técnica desarrollada por él que le permitió explorar por primera vez la conectividad interna del cuerpo calloso del cerebro de Albert Einstein. En el estudió también colaboró el antropólogo evolucionista Dean Falk, de la Univerisdad Estatal de Florida.

El cuerpo calloso es la parte del cerebro que conecta los dos hemisferios cerebrales. Se trata de un haz de fibras nerviosas que se encuentra bajo la corteza cerebral, comunica los hemisferios y permite que ambos trabajen de forma complementaria y conjunta.

Con el nuevo método del equipo de Weiwei Men, se puede determinar el espesor relativo de diversas subdivisiones a lo largo de todo el cuerpo calloso. Las diferencias de espesor son mostradas con diferentes colores para hacer más fácil a los investigadores la identificación del número de neuronas que se extiende entre el hemisferio izquierdo y derecho. Un cuerpo calloso más grueso sugiere que tiene un mayor número de neuronas.

Los investigadores, mediante esta técnica, compararon el cuerpo calloso del cerebro de Einstein con otros grupos de muestras, incluyendo un grupo de 12 hombres de edad avanzada, y un grupo de 52 hombres que se encontraban en la misma edad que tenía Einstein en 1905, año en el que publicó la teoría de la relatividad y el trabajo que incluía la famosa fórmula E=mc2.

El estudió demostró que la asociación entre el hemisferio izquierdo y derecho de Albert Einstein era atípica, con mejores conexiones de lo habitual.  Los investigadores hallaron más y más amplias conexiones en determinados puntos a lo largo del cuerpo calloso. El equipo cree que esto podría explicar alguna de las superiores habilidades superiores que tenía el famoso físico.

Otros estudios anteriores

El antropólogo Dean Falk y sus colegas ya estudiaron el cerebro de Einstein en el año 2012, analizando a fondo las fotografías que Harvey había tomado. El equipo pudo identificar a simple vista algunas características curiosas que podrían ser fundamentales para la inteligencia humana. Encontraron en el cerebro de Einstein una mayor complejidad en ciertas regiones, sobre todo en la corteza prefrontal, los lóbulos parietales y en la corteza visual.

La corteza prefrontal es necesaria para el pensamiento abstracto, para expresar los rasgos de la personalidad y para la toma de decisiones. El lóbulo parietal está relacionado con los sentidos y la función motora.

Así mismo, el equipo de Falk descubrió que la corteza somatosensorial, la cual se encarga de recibir información sensorial, también era más grande en un determinada área que controla el uso de la mano izquierda. Dado que Einstein era un violinista compulsivo desde que, siendo niño, descubrió la música de Mozart, los investigadores creen que existe una correlación entre el aumento de esa zona cerebral y sus aptitudes musicales.

En 1985, se publicó un fascinante estudio sobre el cerebro de Einstein realizado por el equipo e Marion C. Diamond de la Universidad de California. Descubrieron que el cerebro de Albert Einstein tenía una altísima proporción de células gliales con respecto a las células neuronales normales. Estas células gliales son células que soportan y nutren a las neuronas y son parte importante en el procesamiento de la información.

La científica Sandra Witelson de la Universidad de McMaster también estudió el cerebro de Einstein en 1999 y entre otras diferencias encontró que el lóbulo parietal era un 15% más ancho que el de un cerebro normal. Pero además halló que su cisura de Silvio (un surco que normalmente se extiende desde la parte frontal del cerebro hasta la parte posterior) se encontraba interrumpido. Cuando le preguntaron a Sandra Witelson si el cerebro de Einstein era más grande, ella afirmó: “No se trata de si es más grande o más pequeño, es que su patrón es totalmente diferente. Su anatomía es única en comparación con cualquier otro cerebro humano fotografiado o dibujado que se haya registrado jamás”.

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