Cocinan en Londres la primera hamburguesa de carne artificial del mundo

En la tarde de ayer día 5 de Agosto, se presentó en un restaurante de Londres la primera hamburguesa de carne artificial del mundo, creada a partir de células madre de tejido muscular de vaca cultivadas en laboratorio. El autor de esta curiosa hamburguesa es el científico holandés Mark Post, profesor de la Univesidad de Maastricht, el cual lleva 3 años investigando sobre la posibilidad de crear carne artificial en laboratorio. Gracias a las donaciones del gobierno holandés para la investigación previa y del cofundador de Google, Sergey Brin, este proyecto de la hamburguesa artificial ha podido llevarse a cabo.

Para elaborar la hamburguesa, el investigador estuvo 3 meses cultivando células de vaca para crear miles de pequeñas tiras de músculo con un tamaño de un centímetro de ancho por 2,5 centímetros de largo y unos pocos milímetros de espesor. Estas tiras son blanquecinas, pues no contienen sangre, así que tras picar la carne, fue necesario agregar a la mezcla azafrán, mioglobina y jugo de remolacha para obtener exactamente el mismo aspecto de la carne de vaca. Así mismo añadieron también al final pan rallado, huevo en polvo y azúcar caramelizada, tal y como se suele hacer en la fabricación de la mayoría de hamburguesas. A pesar de tardar 3 meses y de lo costoso del proceso (probablemente es la hamburguesa más cara jamás creada), Mark Post afirma entre risas que incluso así, es más rápido y eficiente que criar un ternero.

cocinando la hamburguesa de carne artificial

El sabor de la hamburguesa de carne artificial

En la presentación, el chef Richard McGeown cocinó cuidadosamente la hamburguesa en una sartén de hierro, y dos voluntarios, el escritor estadounidense Josh Schownwald y la experta alimentaria austriaca Hanni Rutzier se atrevieron a probarla, no sin cierto reparo, a juzgar por sus gestos.

En opinión de Hanni Rutzier, la textura es más suave que la de una hamburguesa normal, su sabor es muy intenso, próximo a la carne, pero no es tan jugosa. A pesar de todo, para ella, la consistencia es perfecta, aunque le hubiera agregado sal y pimienta.

Para Schjownwald, sin embargo, la textura en boca es exactamente igual que la de la carne, sin desarmarse, pero en cuanto al sabor le faltaba el toque de la grasa. Aún así afirmó que la diferencia de sabor es muy pequeña con respecto a una hamburguesa convencional.

La conclusión de Marc Post es que necesitan trabajar en el sabor, sobre todo agregándole más grasa, para lo cual él no ve problema en cultivar también células de grasa.

Aquí podemos ver un video donde los “catadores” comentan sus impresiones sobre el sabor y textura de la hamburguesa de carne artificial.

El motivo del proyecto

El principal objetivo del investigador holandés es reducir el fuerte y creciente impacto ambiental del sector ganadero, el cual es responsable del 18% de las emisiones mundiales de gases con efecto invernadero. Según un estudio independiente, si la carne se produjera en laboratorio, se utilizaría un 45% menos de energía que la requerida por la producción normal de carne, produciría un 96% menos de dióxido de carbono y ocuparía un 99% menos de tierra.

El segundo objetivo es luchar contra la escasez de alimentos, ya que la producción de ganado, además de ser perjudicial para el medio ambiente, no alcanza para satisfacer a la demanda mundial. Además, para cubrir esa extraordinaria demanda hay que producir y procesar la carne de modo industrial, y eso es lo peor que les puede pasar a los animales, más sufrimiento, más hacinamiento, más explotación cruel.

El futuro de la carne producida en laboratorio

Marc Post piensa seguir trabajando para reducir el costo de la producción de carne en laboratorio, creando procesos más eficientes y optimizarlos para poder utilizarlos a gran escala. Así mismo, deben trabajar en el sabor, pero ese es el más pequeño de los inconvenientes.

En cuanto a si la carne es apta para el consumo humano, no está en absoluto preocupado por ello, pues afirma que conocen exactamente los ingredientes que usan y que su carne puede pasar con total seguridad cualquier control alimentario (algo que no puede decirse de muchas carnes que tratan de llegar al mercado).

Además, no sólo se va a limitar a carne de vaca, el mismo proceso sirve para cualquier tipo de células, sean de pollo, pato, cerdo, pavo, o incluso peces. Según él, puede producir carne de cualquier animal en el mismo laboratorio.

El profesor Post se muestra de cualquier modo optimista, y espera que el coste de hacer una hamburguesa se reduzca al mínimo cuando logren producirla industrialmente. Él calcula que en unos 10 o 15 años la presencia de esta carne en los supermercados será normal y competirá con la carne de vaca natural.

Para el profesor, es obvio que al principio esta carne será más cara y que sólo la compraran las personas concienciadas, como sucede hoy en día con los productos orgánicos, pero con el tiempo su precio bajará y llegará un momento en que sea más barata que la carne procedente del sacrificio animal.

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