China ya alcanza los 320 millones de fumadores

China tiene en estos momentos una de las tasas más altas de tabaquismo del mundo y ya alcanza los 320 millones de fumadores. Nada menos que la cuarta parte de la población mundial de fumadores, y más que el número de habitantes que tiene Estados Unidos. Pero los funcionarios comienzan a tomarse más en serio el tabaquismo al tiempo que aumenta la preocupación por la salud pública en el país.

Mientras que en otros países los gobiernos obligan a las empresas tabacaleras a eliminar sus logotipos de las cajetillas de cigarrillos o a aumentar el tamaño de las advertencias sanitarias, las empresas tabacaleras chinas han sido capaces de hacer llegar su producto a los consumidores sin problema alguno. Esto es posible porque el regulador de las tabacaleras es también el dueño del país, un país que es el mayor productor de cigarrillos del mundo. La empresa estatal China National Tobacco trabaja cada minuto en bloquear cualquier campaña antitabaco que se atreva a surgir, asegurando además, que el consumidor pueda siempre encontrar cigarrillos económicos, por tan sólo 5 yuanes, unos 0.80 dólares por paquete.

Pero parece ser que las cosas están empezando a cambiar. Está apareciendo en China una nueva generación de líderes más motivados que desea a toda costa construir una imagen positiva del país y hacer que sus ciudadanos sean más sensibles a las cuestiones de salud pública. La salud se está convirtiendo en una prioridad debido a la enorme contaminación del aire y del agua con aumentos contrastables en las tasas de cáncer en China. Se calcula que un millón de chinos mueren cada año por enfermedades relacionados con el tabaco. Los investigadores chinos creen que si las tasas actuales de consumo de tabaco siguen así, en la próxima década este producto causará la tercera parte de las muertes de hombres chinos de mediana edad.

Así pues, una parte de los dirigentes están tratando de dejar de fumar, y el año pasado el gobierno hizo público por primera vez un informe en el que se detallaban los riesgos para la salud que conlleva el hábito de fumar. Por otro lado, funcionarios chinos recientemente se han puesto como reto implantar la prohibición de fumar en todos lugares públicos a partir del año 2015.

Chinos contemplando noticias en las pantallas LED de la calle, mientras fuman

Chinos contemplando noticias en las pantallas LED de la calle, mientras fuman

Sin embargo, no hay garantía de que estas medidas contra el tabaco funcionen. La prohibición de fumar en los espacios públicos cerrados que se implantó en el año 2011 ha sido poco respetada, según el Ministerio de Salud. China también prohibió los anuncios de cigarrillos en televisión, prensa, cine e incluso en los estadios y en las salas de espera, pero no prohibió la publicidad en internet o en los espacios exteriores (carteles o luminosos). El marketing de las empresas tabacaleras es tan dominante que casi nueve de cada diez niños chinos encuestados pudieron reconocer por lo menos alguna marca de cigarrillos al visionar diferentes logotipos.

Por otro lado, el gobierno de China obtiene ingentes cantidades de dinero gracias a la industria del tabaco. Lo aportado en impuestos por las compañías tabacaleras supone entre el 7% y el 10% de la recaudación total en impuestos que recibe el gobierno chino, y casi la mitad de los ingresos fiscales en algunas provincias como Yunnan, una de las regiones productoras de tabaco de mayor importancia de China.

Por ese motivo el cambio más importante parece que no va a llegar de los políticos o del gobierno, sino que debe ser un cambio cultural de la propia población. Los cigarrillos caros, de alta gama, se regalan o intercambian como gesto de respeto entre hombres de negocio, funcionarios o socios de empresas. Para los hombres, los cuales suponen la mayor parte de los fumadores de China, fumar transmite una imagen de poder y de masculinidad. Mao Zedong y Deng Xiaoping eran fumadores empedernidos, probablemente, ellos son todavía los fumadores más conocidos de China y ambos superaron los 80 años de edad, por lo que se hace difícil atacar el tabaco con argumentos relacionados con la longevidad.

deng xiaoping fumando cigarrillos

Los líderes chinos más queridos eran fumadores empedernidos

En el año 1996 se comprobó que el 60% de los médicos chinos fumaban cigarrillos, ya que ese hábito se veía como una señal de éxito profesional. Sin embargo esa tasa es hoy de tan sólo el 40%. Es todavía mucho en comparación a la cantidad de médicos que son fumadores en los países occidentales, pero es la misma tasa que había en los Estados Unidos en los años 40 y 50 del siglo pasado, momento cumbre del consumo de tabaco en ese país. Los chinos que están contra el tabaquismo creen ver esperanza en sus líderes políticos ya que los más importantes, rara vez se atreven a fumar en público, señal de que algo está cambiando.

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