Avergonzarse de ser gordo aumenta riesgo de seguir siendo obeso

Hacer sentir mal a las personas con sobrepeso u obesidad para motivarles a adelgazar no sirve de nada. Aquellas personas que se sienten discriminadas debido a su exceso de peso es más probable que sigan siendo obesos que aquellos que no son atacados por ese motivo, según un estudio llevado a cabo por Angelina Sutin, psicóloga de la Universidad Estatal de Medicina de Florida.

La discriminación por ser obeso o por tener sobrepeso puede ser muy humillante y dolorosa, incluso como para tener consecuencias reales para la salud del individuo.

Es una paradoja cultural, pues el 70% de los adultos estadounidenses tienen sobrepeso, y más de un tercio son obesos. Sin embargo la cultura popular en los Estados Unidos tiende a burlarse de ellos, percibiéndolos como perezosos, personas poco productivas que carecen de fuerza de voluntad.

Como ejemplo de estas situaciones de discriminación o humillación que se producen casi naturalmente y de manera inadvertida, el mes pasado, el psicólogo Geoffrey Miller, profesor de la Universidad de Nuevo México, publicó un twitter dirigido a sus alumnos candidatos a doctores que decía así: “Estimados doctorandos obesos: si no tienen la fuerza de voluntad suficiente para dejar de comer hidratos de carbono, no esperen tener fuerza de voluntad para hacer la tesis”.

twitt-contra-los-obesos

El profesor rápidamente se dió cuenta de su “exceso” y eliminó el tweet pidiendo disculpas por su “estúpida afirmación” según él mismo escribió, pero muchos otros no sienten la necesidad de pedir perdón cuando dicen cosas crueles a personas obesas, puesto que se escudan en que simplemente se están preocupando por su salud.

publicidad-contra-la-obesidad-infantilEn el año 2011, el estado de Georgia lanzó una campaña publicitaria de salud pública con la idea de luchar contra la obesidad infantil. En los anuncios mostraban a niños obesos con aspecto triste y unos lemas muy duros propios de las campañas antitabaco, tales como “tener los huesos grandes no me hicieron así, sino las comidas grandes”.

Según Madelyn Fernstrom, “Parece como si los obesos fueran el último grupo de personas que queda con los que puedes hacer chistes o burlarte de ellos. Esto sigue siendo hoy en día bastante aceptable socialmente.”

El estudio de Angelina Sutin, demuestra que estigmatizar a las personas con sobrepeso conduce a nuevos factores psicológicos que provocan el efecto contrario, es decir, contribuyen a un aumento de peso. Estos factores suelen ser la depresión o nuevos transtornos psicológicos que les impulsan a atracarse de comida.

Las burlas y la discriminación a los obesos son muy estresantes, y desgraciadamente, para muchas personas todo ello degenera en un estrés crónico. El hecho de comer es una reacción común ante el estrés y la ansiedad en muchas personas (sean obesas o no). Una gran mayoría de personas aumentan el consumo de alimentos en respuesta al estrés, a las preocupaciones y a la ansiedad. Así que es lógico que personas obesas que se sienten discriminadas y humilladas de forma frecuente, reaccionen ante ello comiendo todavía más.

Una gran parte de la sociedad, incluso muchos preparadores físicos o entrenadores personales, piensan que el duro camino para que una persona adelgace o controle su peso debe hacerse a través de la vergüenza y la humillación. Está relativamente extendida la idea de que para motivar a una persona obesa, hay que humillarla, hacerle odiar a su cuerpo, hacerle creer que no puede ser feliz si sigue así, o incluso crearle la sensación de que las personas de su entorno la apreciarían más si fuera delgada.

Algunos médicos y políticos siguen pensando que la única manera para luchar contra la obesidad es aumentar la presión social hacia ellos, tal y como se hace con los fumadores. Creen que si los obesos dejan de sentirse bien consigo mismos, si notan que las campañas están dirigidas hacia ellos, que la sociedad no los acepta, comenzarán a sentirse culpables, a perder la confianza y acabarán dejándose llevar, tomando la decisión de esforzarse por adelgazar.

Sin embargo, el estudio demuestra que la discriminación y el rechazo a las personas obesas no les ayuda a bajar de peso. El efecto que se produce es en general, el contrario. Señalarles, burlarse, humillarles sólo conduce a empeorar la situación.

La obesidad sigue siendo un problema complejo, en el cual influyen la libertad individual, la genética, el estilo de vida sedentario y una gran presión publicitaria que promociona los alimentos azucarados, ricos en calorías, comida rápida y comida basura. Sería estupendo si sólo hubiera un único factor en la obesidad, pero desafortunadamente no es así.

¡Deja tu comentario!

Deja un comentario

Nombre Requerido:

Website Opcional

Comentario Requerido: